Que no puedo más, que necesito que me apaguen todas las luces y queden mi cerebro en blanco. No aguanto más. Sé que no debería, sé que es una pérdida de tiempo agobiarse pero no puedo evitarlo y aún menos frustrarme y menos aún dejarme llevar por todos mis malos sentimientos en estos momentos y dejar que en mis ojos se agolpen unas gotas irrespetuosas a las que procuro cerrar la puerta. No tengo tiempo, digo mientras lo pierdo porque soy incapaz de concentrarme y necesito hacer lo que mejor se me da, pulsar teclas. Ahora el agobio se mezcla con esa maraña de sensaciones que anidan en mi mente como la frustración, la tristeza, el arrepentimiento, la soledad o el enfado y no hago otra cosa que cabrearme conmigo misma por ser así y rechazarme por ello.
Sí, algunas personas tienen razón, probablemente no deberia estar asi total, ¿para qué? Pero esque yo no puedo evitarlo, no peudo dejar de pensar en el futuro y en como quiero hacer las cosas más cómodas para eso por lo que estoy luchando y que sinceramente a veces no sé si es lo que verdaderamente quiero y entonces vuelvo a caer. ¿Miedo? Sí, eso ttambién cuenta para que vamos a engañarnos aunque si he de ser sincera cada vez tengo más ganas de irme, no de huir, pero si de alejarme y tomar nuevos caminos porque quedarse atascada no debe ser bueno y eso es algo que yo ahgo con frecuencia ya que soy incapaz de poner el práctica los consejos que les doy a otras personas pero que nadie me da a mí porque probablemente tampoco me deje ayudar. Aparte de todo esto, de lo que quiero conseguir, está el hecho de que soy exigente, bastante exigente conmigo misma en algunos aspectos, ya que en otros soy totalmente un desastre, y esa exigencia me lleva continunamente a estar despierta, atenta a todo y a frustrarme cuando las cosas no salen como yo espero, que suele ocurrir debido a mis despites y a mi mala forma de comportarme, de sentir y de hacer las cosas.
En definitiva he de decir que necesitaba esto solo para desahogarme y para poder después sentirme incómoda al pensar en todas las tonterias que soy capaz de decir mientras hay personas pasandolo may yo dentro de poco estaré bien o procuraré estarlo.
martes, 27 de abril de 2010
miércoles, 21 de abril de 2010
Pecera, mantas, tierra.
¿Y por qué no escribir también cuando nos sentimos alegres con nosotros mismos? Alegres sí, aunque siempre haya una pequeña piraña dispuesta a comerse algo en tu cerebro, alguna pequeña pieza que haga quebrar el sistema, pero hay muchos pececitos que se dedican a reconstruir y que nadan a sus anchan y sonrien porque puede que hasta los peces sonrían.
Hoy es uno de esos días en los que te sientes bien, ya llevo unos cuantos así me siento arropada, me siento muy arropada entre mis mantas, algunas me dan un calor que temo no poder corresponder y de otras siempre espero más y a veces me frustro porque puede que yo esté dispuesta a actuar con ellas como un gran cobertor para que nunca se helaran sus pequeños pies, pero ese es mi problema no el suyo.
He de decir que me siento contenta con la gente que vive en mi mundo que vive en mi vida y forma parte de ella, mis satélites, mis estrellas y hasta mis meteoritos, gracias a todos los que consiguen dar luz a una tierra árida en ocasiones y cubrir de humedad sus entrañas a veces secas.
He de decir que me encanta el sonido de mis manos en el teclado y el del bolígrafo en el papel, que peude que nunca llegue lejos pero que para mí es suficiente con expresar lo que siento de modo que mis sentimientos se desencadenen de mi pecera y quie algún naúfrago reciba mi mensaje en una botella cubierto con una manta para poder arroparle en su isla yerma.
Hoy es uno de esos días en los que te sientes bien, ya llevo unos cuantos así me siento arropada, me siento muy arropada entre mis mantas, algunas me dan un calor que temo no poder corresponder y de otras siempre espero más y a veces me frustro porque puede que yo esté dispuesta a actuar con ellas como un gran cobertor para que nunca se helaran sus pequeños pies, pero ese es mi problema no el suyo.
He de decir que me siento contenta con la gente que vive en mi mundo que vive en mi vida y forma parte de ella, mis satélites, mis estrellas y hasta mis meteoritos, gracias a todos los que consiguen dar luz a una tierra árida en ocasiones y cubrir de humedad sus entrañas a veces secas.
He de decir que me encanta el sonido de mis manos en el teclado y el del bolígrafo en el papel, que peude que nunca llegue lejos pero que para mí es suficiente con expresar lo que siento de modo que mis sentimientos se desencadenen de mi pecera y quie algún naúfrago reciba mi mensaje en una botella cubierto con una manta para poder arroparle en su isla yerma.
sábado, 10 de abril de 2010
Des petits plaisirs
- El placer de decir que no sin arrepentirse por ello.
- El placer de ir sola mientras el sol te ciega los ojos, tus brazos se mueven con desenvoltura simplemente con una rebeca. La música te empapa el cerebro a través de unos cascos desgastados. La gente circula con sus coches, tú los miras y te preguntas cómo serán sus vidas que secretos ocultaran, que émisora tendrán puesta o qué es lo último que les ha hecho reír. Después vuelves a tu música, a tu vida, al ruido de fondo de un acordeón freten a un centro comercia.
- El placer de estar contigo, de mirarte, de rozarte sin querer y de que me hables y me cuentes lo que te pasa. El placer de estar a tu lado tan irracional para algunos y tan imposiblemente fuerte y magnético para mí. El placer de soñarte.
- El placer de estar 10 minutos hablando por teléfono y que se convieran en media hora. De recibir mensajes de apoyo cuando más lo necesitas.
- El placer de sonreír a la nada.
- El placer de discutir, de cabrearse y de volver a hablar en menos de un cuarto de hora como si no pasara nada.
-El placer de abrazarla y de que te diga que te quiere antes de dormir. Darle la mano y reír con las palabras mal pronunciadas y las frases sin sentido.
- El placer de ver dos veces cada tres meses a alguien y contarte toda la vida sin sentirte oprimida por nada.
- El placer de oir las llaves en una cerradura y una maleta en la entrada.
- El placer de dormir sin que te suene el despertador.
- El placer de que te digan que has analizado algo de la mejor forma y de que te sonrían.
- El placer de olvidarte de todo, de subirte a un escenario, de ser otro y de hacer el payaso.
- El placer del tacto de las tapas de un libro entre las manos.
- El placer de reírte con las tonterías de tu mejor amigo.
- El placer de escribir lo que realmente se siente disfrazándolo de tal manera que solo puedas entenderlo tú aunque a veces alguien te diga que tus palabras refelejan un amor no correspondido mientras tú te pierdes mirando el río por la ventana.
- El placer de saber que puedes contar con ciertas personas.
- El placer de sentirte arropado y querido.
Y tantos otros placeres en un año de gustos y disgutos, 365 días más, distintos, únicos.
Y llegarán los 18 con todos sus cambios, con todas las responsabilidad que se van acercando en tropel y todos sus líos mentales y también con todos sus placeres.
- El placer de ir sola mientras el sol te ciega los ojos, tus brazos se mueven con desenvoltura simplemente con una rebeca. La música te empapa el cerebro a través de unos cascos desgastados. La gente circula con sus coches, tú los miras y te preguntas cómo serán sus vidas que secretos ocultaran, que émisora tendrán puesta o qué es lo último que les ha hecho reír. Después vuelves a tu música, a tu vida, al ruido de fondo de un acordeón freten a un centro comercia.
- El placer de estar contigo, de mirarte, de rozarte sin querer y de que me hables y me cuentes lo que te pasa. El placer de estar a tu lado tan irracional para algunos y tan imposiblemente fuerte y magnético para mí. El placer de soñarte.
- El placer de estar 10 minutos hablando por teléfono y que se convieran en media hora. De recibir mensajes de apoyo cuando más lo necesitas.
- El placer de sonreír a la nada.
- El placer de discutir, de cabrearse y de volver a hablar en menos de un cuarto de hora como si no pasara nada.
-El placer de abrazarla y de que te diga que te quiere antes de dormir. Darle la mano y reír con las palabras mal pronunciadas y las frases sin sentido.
- El placer de ver dos veces cada tres meses a alguien y contarte toda la vida sin sentirte oprimida por nada.
- El placer de oir las llaves en una cerradura y una maleta en la entrada.
- El placer de dormir sin que te suene el despertador.
- El placer de que te digan que has analizado algo de la mejor forma y de que te sonrían.
- El placer de olvidarte de todo, de subirte a un escenario, de ser otro y de hacer el payaso.
- El placer del tacto de las tapas de un libro entre las manos.
- El placer de reírte con las tonterías de tu mejor amigo.
- El placer de escribir lo que realmente se siente disfrazándolo de tal manera que solo puedas entenderlo tú aunque a veces alguien te diga que tus palabras refelejan un amor no correspondido mientras tú te pierdes mirando el río por la ventana.
- El placer de saber que puedes contar con ciertas personas.
- El placer de sentirte arropado y querido.
Y tantos otros placeres en un año de gustos y disgutos, 365 días más, distintos, únicos.
Y llegarán los 18 con todos sus cambios, con todas las responsabilidad que se van acercando en tropel y todos sus líos mentales y también con todos sus placeres.
jueves, 1 de abril de 2010
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...miraremos lejos