viernes, 26 de noviembre de 2010
Guadiana
La noche se durmió sobre el río timidamente. No había sombras, sólo el reflejo de las luces en las ondas. No había fantasmas, sólo espíritus danzando encima de la superficie oscura y cristalina, imponente y húmeda. Era ritmo de agua. Ritmo de pasos que jugaban en un suelo inestable, que bailaban en la perfecta armonía de lo que nadie controla. Música líquida que se divertía mirando a través del espejo al fondo negro, sobre el cielo oscuro, creando la claridad a través de las notas de vaho, del silencio de niebla.
Be happy
Me cuesta expresarte.
Me llena sentirte.
A veces las palabras sobran donde bastan las miradas
Me llena sentirte.
A veces las palabras sobran donde bastan las miradas
lunes, 22 de noviembre de 2010
A unos 90 km
Y no por estar a unos 90 km tus penas me duelen menos. Que me faltan tus abrazos y mis manos quieren rodear tus caderas y darte un beso en la mejilla antes de dormir. Que me faltan las palabras con las que decirte que no te preocupes, que no pasa nada, que vales tanto que no importa lo demás. Que no por estar lejos pierdo las ganas de darte las gracias.
Que no por estar a una y cuarto y un paseo con maleta no huelo los malestares y en cierto modo me alegro de no ser partícipe de ellos pero no por eso lo siento menos.
Y no, no por estar a unos 90 km no envidio sus risas, y me dubujan una sonrisa sus cuarenta mil tonterías y envidio sus quedadas improvisadas.
Maldita hora y quince minutos que me separan de sus palabras mal pronunciadas y de su cara en la oscuridad y sus cabellos tiernos acariciando la almohada.
Que no por estar a una y cuarto y un paseo con maleta no huelo los malestares y en cierto modo me alegro de no ser partícipe de ellos pero no por eso lo siento menos.
Y no, no por estar a unos 90 km no envidio sus risas, y me dubujan una sonrisa sus cuarenta mil tonterías y envidio sus quedadas improvisadas.
Maldita hora y quince minutos que me separan de sus palabras mal pronunciadas y de su cara en la oscuridad y sus cabellos tiernos acariciando la almohada.
lunes, 15 de noviembre de 2010
des-control
Cuando nadie la ve, cuando nadie se la imagina ni sueña con ella, cuando es transparente en su sólida manta de piel, cuando se siente frágil a pesar de las tres capas que la cubren, cuando se cae y no sabe como levantarse, entonces... entonces siente miedo y ni siquiera la soledad ni el vaticinio de un nuevo despertar al día siguiente alivian su tempestad de lluvía vacía.
Y se muerde el labio.
Y se muerde el labio.
No lo hará otro
Y sólo puede vivir con sus pequeñas manías, con sus malas costumbres y con su constante forma de describirse y dejar las cosas a medias, incluso la definiciones porque al fin y al cabo le gusta que los demás participen y puede que así la descubran de verdad.
No le gusta quitar el último vaso de la mesa a pesar de que se lo repitan una y otra vez, sigue sin hacerlo bien, tal vez piense "ya lo hará otro". Pero ahora no, ahora no quiere que nadie haga nada por ella. Ahora, pone el primer vaso, el primer plato y los siguientes y se sienta a comer sin querer que llegue la hora del postre y terminar así la comida.
No le gusta quitar el último vaso de la mesa a pesar de que se lo repitan una y otra vez, sigue sin hacerlo bien, tal vez piense "ya lo hará otro". Pero ahora no, ahora no quiere que nadie haga nada por ella. Ahora, pone el primer vaso, el primer plato y los siguientes y se sienta a comer sin querer que llegue la hora del postre y terminar así la comida.
sábado, 6 de noviembre de 2010
Otoño
Ayer salí a pasear con la sonrisa del otoño en magas de camisa. Hoy a pesar del sol, me doy cuenta de que hace viento y que me golpea el rostro y que habrá lluvía y me mojará la piel. Y me da miedo quitarme el abrigo no vaya a ser que el resfriado se convierta en neumonía.
lunes, 1 de noviembre de 2010
Mirando el paisaje
Noche de miedo dicen, noche de tinieblas y de calabazas, dicen, mientras yo miro por la ventana del autobús y busco respuestas que nunca encuentro y escucho a Drexler cantando en mis orejas diciendo que "Sea lo que sea" y pienso en "lo que fue". Porque todo mi pasado me acompaña, me ayuda a encontrarme cuando me pierdo y me indica que es aquello que nunca puedo abandonar y que tengo que aprender a valorar. Y para valorar a veces hace falta alejarse y ver las cosas con perspectiva para conocer lo que queremos y otras para saber que es lo que quisimos y que ya tenemos. Me suelo alejar en el tiempo para acabar echando de menos, porque el ser humano siempre quiere lo que no tiene y por eso siempre ando anhelando el pasado. Ahora, me alejo en el espacio y experimento mil sensaciones mientras crezco por dentro aunque a veces choco con mis propias paredes vitales. Al final, por mucho que me choque, que me tropiece, que me caiga, que me pase las tardes mirando atrás y otras tantas preguntandome por qué, siempre llego a la misma conclusión: que tengo que seguir andando.
Y mis muertos no me dan miedo.
Y mis muertos no me dan miedo.
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...miraremos lejos