Cuando nadie la ve, cuando nadie se la imagina ni sueña con ella, cuando es transparente en su sólida manta de piel, cuando se siente frágil a pesar de las tres capas que la cubren, cuando se cae y no sabe como levantarse, entonces... entonces siente miedo y ni siquiera la soledad ni el vaticinio de un nuevo despertar al día siguiente alivian su tempestad de lluvía vacía.
Y se muerde el labio.
Cuantísimo te quiero..
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