Y sólo puede vivir con sus pequeñas manías, con sus malas costumbres y con su constante forma de describirse y dejar las cosas a medias, incluso la definiciones porque al fin y al cabo le gusta que los demás participen y puede que así la descubran de verdad.
No le gusta quitar el último vaso de la mesa a pesar de que se lo repitan una y otra vez, sigue sin hacerlo bien, tal vez piense "ya lo hará otro". Pero ahora no, ahora no quiere que nadie haga nada por ella. Ahora, pone el primer vaso, el primer plato y los siguientes y se sienta a comer sin querer que llegue la hora del postre y terminar así la comida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario