Mis brazos enredados en tu espalda, ese único momento en el que me olvido de todo, de todo lo que he pensado sobre ti, de nuestras broncas y diferencias de opinión. Dejo mi sonrisa en tus hombros y dejo que me beses en la cabeza, aunque sepa que mañana o dentro de un rato me volveré hartar. Ese efímero momento en el que nos demostramos que realmente nos importamos mucho, que nos parecemos para bien o para mal y que ese momento se repetirá a lo largo de nuestras vidas, gracias.
No hay comentarios:
Publicar un comentario