Es un edificio que por fuera parece intacto, bueno no demasiado nuevo, ya debe tener sus años, pero a pesar de su apariencia extera si penetras en su interior te darás cuenta de que has entrado en un mundo diferente y extraño. Su interior de recovecos está formado por pisos en ruinas y otros en construcción, cerrados por obras continuas, tiene también zonas de intenso ajetreo y un patio. El patio, es la mejor parte del edificio, está en el centro de toda la construcción y cada vez es más grande y extiende más sus baldosas, haciendo que el edificio se preocupe cada vez más de él y sí, le gusta el patio pues, ¿a quién no le gustan los lugares donde sentarse, jugar y regar las plantas? Pero a veces, el edificio piensa que debería dedicarse a sus zonas en obras o mejor dicho que sus habitantes deberian preocuparse más por él, por ayudarlo a mejorar y no solo dedicarse al patio pues, ¿quién no quiere mejorar?
Pero el edificio apenas progresa, continua en el mismo sitio de siempre rodeado por altos rascacielos que le dan sombra, mientras su patio crece y sus departamentos interiores se van cayendo a pedazos sin un momento para arreglarlos y poner orden.
Y ahí sigue nuestro edificio demasiado ocupado para cualquier cosa, atendiendo a su patio y a sus ruinas mientras en el fondo de sus paredes, por cada cable, cada pequeño enchufe suben chispitas que lo hacen continuar en pie y dando luz a todo su interior.
Yo por mi prte sigo haciendo el tonto y hay que reconocer que las verdades duelen porque en el fondo uno es consciente de ellas.
Porque resulta que voy detrás y ya es hora de que empiece a adelantar y a dejar atrás lo demás. Porque parezco tonta y lo más probable es que lo sea.
No hay comentarios:
Publicar un comentario