Frío. Frío. Frío. ¿Y a quien le importa? Al final me haré de hielo, lo malo es como dice Petrarca que tanto el hielo como el fuego, queman. El frío me inundará las arterias buscando el corazón, intentando penetrar donde más duela y entonces miraré a mi alrededor y me daré cuenta de que estoy sola y que a pesar de la helada, ardo en todo lo que no tengo.
Una tarde de sueño en un sofá caliente con una manta de frío que arropa un cuerpo dormido en una mente despierta.
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