Hoy he acabado los exámenes y he pasado una tarde completamente diferente. Me he olvidado de todo y he conseguido dominarme a mi misma, controlando mis nervios y esos impulsos que me llevan a temblar. He experimentado una sensación diferente, mi familia, mis amigos, algunas profesoras, Miguel Hernández, música, una amiga con una sonrisa preciosa que compartía unas emociones similares a la mia y dispuesta a sonreirme y a darme agua para secar nuestras gargantas cerradas por la timidez.
Allí sentada y después leyendo, palabra por palabra, tal vez un poco deprisa, tal vez aun un poco nerviosa aún, he experimentado una sensación de emoción que llevaba a mis labios a alagarse constantemente.
Tristes, tristes hombres si no mueren de amores
No hay comentarios:
Publicar un comentario