Con tres heridas yo
la de la vida,
la de la muerte,
la del amor.
Heridas que no se ven pero que sangran y salpican el alma.
La vida con sus decepciones, con sus mentiras disfrazadas de falsas excusas imposibles de defender, con sus recuerdos que son pájaros volando siempre sobre el mismo cielo gris apuntando a la muerte. El amor, sangrante, doliente, emocinante, indefinible, insustituible.
La vida... el teatro de la vida, el juego de mi papel, el guión por escribir y el final por cerrar. Señor director, queridos actores, por favor, nunca me dejeis sola sobre el escenario. Aplázate final, porque quiero que la obra continúe aunque me duele, aunque me sangre, aunque me pierda y no encuentre la salida aunque me vista de amarillo y me caiga. Y si se van mis compañeros que se cierre el telón, que se apaguen las luces, que me ciegue la oscuridad, que me lleven las sombras.
Quomodo fabula, sic vita; non quam diu, sed quam bene acta sic refert.
ResponderEliminarSéneca.
No se van no, no se van :)
ResponderEliminarEl problema es que a veces estás en el escenario y te ciegan las luces, por lo que no puedes ver a tus compañeros alrededor, acompañándote en la función.
ResponderEliminarNo se irán todos,nunca...
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