domingo, 25 de diciembre de 2011
Con un ramo de campanillas
Vaporosa y sutil nada, vacío de habitaciones repletas de tranquilidad lastimera, vaposora y sutil decadencia de la levedad insoportable del ser. Esperas discontinuas de resplandores imaginarios. Nada en común, como la noche al día y esta soledad que espera en medio de la calle de farolas apagadas, de luces de coches de los sesenta, de elegancia inalcanzable. No sé qué necesitas, mi particular quebradero, que busca círculos y detesta la geometría, que abraza títulos de libros y ritmos arrítmicos de canciones pasajeras, sólo eso. Hablas de nada y de todo, y vives en el vacío como si el vacío fuera un estado de ánimo. Pero, mi ruido de panderetas, los villancicos ya no suenan igual, no te empeñes, no serás lo que quisieras mientras sigas esperando a despertar de la almohada. En medio de un montón de gente y tú esperando al vacío con un ramo de campanillas en las manos, el mundo girando y tú parada en tu sistema sin solares.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
...miraremos lejos
No hay comentarios:
Publicar un comentario