-Sólo te pediré que te sientes a mi lado y por favor no me digas palabras rimbombantes que hablen de lo mucho que me quieres. Siéntate y pon tu mano cerca de la mia, no hace fallta que me acaricies...
-Me apetece.
- Entonces mi piel estará encantada de recibirte.
- Tengo la sensación de que todo el bar nos estuviera mirando ¿tú, no?
- La tendría si hubiera alguien aparte del camarero vizco.
- Sí... pero yo tnego la sensación de que nos mira y nos envidia.
- ¿Envidiarnos? ¿Por qué?
- Porque sabe igual que yo que después te acompañaré a casa y que me despediré con un beso en tu mejilla y que dormiremos pensando en lo cerca que estuvieron nuestras manos.
- Ya estás diciendo demasiadas rimbobadas... ¿ y por qué piensas que va a a envidiarnos? Tal vez él en cuanto cierre el bar se vaya con su pareja a la cama y se calienten los pies mutuamente y probablemente ni se acuerde de nuestras caras.
- Lo más probable es que sí las recuerde.
- ¿Por qué?
- Porque en cuánto nos traiga la cuenta te agarraré la mano fuertemente y nos iremos sin pagar.
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