Qué triste estar cansado de uno mismo, primero uno se cansa de los demás, de las tonterias, de las estupideces, d elas broams que nunca son bromas, de andar por la calle, de sus idea y sus sentimientos. Depués se siente culpable y sus ojos le brillan de una forma irrespetuosa con su dignidad y no peude evitar que unas lágrimas maleducadas dibujen manchas en sus apuntes. Lágrimas que nunca encuentran el camino ni el momento de salir, asique vuelven al baúl hasta otro día hasta volver a tropezar.
Uno sonríe, ríe, olvida y comienza otra vez porque las peroans se caracterizan por sus ganas dde seguir.
Yo vivo en paz con los hombres y en guerra con mis entrañas
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