El día que te deje de querer
se apagaran las antorchas
que me alumbran tu camino,
desbaratando mi destino.
Cuando te deje de querer
perderé el rastro de rus pasos
confundiendo el olor de tu perfume
con el aroma del viento.
Cuando no te vuelva a ver
apareciendo en mi mente
incesante y suavemente
las agujas pararan el tiempo.
Cuando no te vuelva a querer,
moriré un poco para después renacer.
Cuando no te quiera más...
aún quedará soñar.
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