Sé que es solo una hora de distancia, que probablemente estaré aquí cada dos por tres pero implica un cambio y a mi me cuestan mucho los cambios, sobre todo antes de que se produzcan. Estos días apenas he pensado en el hecho de que me voy, mis amigos consiguieron que lo olvidara y que aumentara en mí la seguridad pero hoy la incertidumbre vuelve. Tal vez sea porque ya he recibido la carta donde me dan las primeras intrucciones para mi nueva vida o porque al final lo más probable es que me vaya el lunes. Sé que tal vez sea muy tremendista pero esque me cuesta pensar que no voy a dormir al lado de Lucía todos los días, que no voy a sentarme los domingos con mis padres a ver la tele, que no voy a poder ir a sentarme en un banco con Irene mientras pasamos frío a las nueve de la noche, que no voy a llamar a Vero e irnos juntas a ver que hay en el carrefour...
Pienso que empieza una nueva etapa: se acabaron las salidas en el recreo y hablar con Carmen de alguna fábula en latín, ver al profesor de historia y reírnos de su forma de dar clases... Se acabó.
Una nueva etapa: una compañera de habitación, 73 personas más con las que compartir mis días, nuevos compañeros de clase, una ciudad desconocida. Una vida diferente. Adiós a la seguridad y enfrentémonos al nuevo mundo.
Tendré que volver a descubrirme ante otra gente, tendré que conocer otros puntos de vista y compartir con ellos mi forma de ser esperando encajar... Y tal vez acabe cambiando el verbo "tener" por "disfrutaré".
En fin, se acerca la hora y habrá que vivirla porque aunque ahora mismo me gustaría que el reloj se parara la aguja no cesa de consumir mis días. Mis cuatro días de verano.
La de veces que hemos soñado con esa hora, y llegado el momento nos aterra.
ResponderEliminarTe voy a echar de menos. Mucha suerte cielo.
‘’Cuando pensamos que el día de mañana nunca llegará, ya se ha convertido en el ayer." (Henry Ford).
ResponderEliminarNo estás tan mal aqui no? :)