Muerde las lágrimas, mastica las palabras, digiere todo en tu corazón cerrado y vomita cada sentimiento en forma de poesía. Poesía atragantada.
Araña después los silencios que te están vistiendo la piel y cuando ya los hayas desgarrado, sal desnudo y respira hondo, tan hondo que puedas desinflarte y desintegrarte con la niebla.
Hoy no quiero nada pero lo espero todo.
Hoy dicen que no es el momento.
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