" El tiempo no regresa, corazón" y escribimos y damos consejos a los otros: Carpe diem, querida; vive hoy, ya morirás otro día. Y dejamos de lado el sentimentalismo que al final nos ha salido caro. Pero qué bien te sienta toda tu ropa cara, y yo sigo con mi hipocresía de proletaria desfasada. Y qué bien estamos en esta mitad de mes, ya anunciando su final, con la tarde chispeando y las pompas de jabón explotando en esta continuidad de los parques. Y es que las pompas se acaban diluyendo en el aire, y ésta se deshizo mojando. Y qué bien se nos da decir que estamos bien. Y volvemos a escuchar a Fito y llenamos la maleta de objetivos, que los sueños ya los dejamos, que somos realistas y que el mundo está por delante. Adiós dulce melancolía castellana que empapa el alma y reconforta en la madrugada insomne pero desampara en la alarma del despertador. Y suena Luis Ramiro, y cómo nos define, y cómo otros hablan por nosotros, cuando a nosotros no nos conoce nadie.
La noria grita de fondo, vueltas que entretienen y siguen empapando el ambiente de frivolidad tediosa. Tiene razón esa amiga de charlas trimestrales, que dice que el pesimismo flota en el ambiente. Y tal vez el nuestro también haya venido con el aire entre encuentros y desencuentros y haya explotado como otra pompa más, empapando el pasado anunciando vete tu a saber si algún futuro con una onda de color.
Y Nina Simone se sierve con el té sabor a caramelo, y es imposible no hacer asociaciones, atar cabos, crear círculos perfectos con triangulos cuadradros dentro.
Y ella sigue jugando a atrapar las pompas, y lo consigue.
No hay comentarios:
Publicar un comentario