Por eso echaba de menos las cuatro paredes donde la soledad no había sido obligada sino forjada a base de recortes de revista de las tardes perdidas esperando a que pasara tanta tormenta en la memoria. Por eso la locura de las tres de la mañana de cualquiera dispuesto a sincerarse era una forma perfecta de escapar de la ubicación de la insoportable levedad del ser, de dejarse de dudas infinitas o aleatorias, para dejar durante un rato de pensar que se era, para simplemente estar.
viernes, 20 de septiembre de 2013
Serestar
Echaba de menos incluso la locura ajena porque era la que la mantenía alejada de la propia. Echaba de menos tantas cosas que a menudo menospreciaba, extrañaba, incluso, la sensación de la nostalgia, la de vacío, la de plenitud y la de malestar con un toque agridulce. Echaba de menos tanta palabra barata y la búsqueda de la precisión, de la palabra que arraigara en un momento concreto. Vivía como se ha de vivir, sin toparse con la putrefacción que uno acarrea, sabiendo que ahí estaban los vicios, los complejos, las soledades, las galerías inhóspitas y toda esa poesía deformada en la punta de la lengua, ahí estaban todos los resquicios de las noches desquiciantes. Y allí estaban los valientes, los que habían cogido un avión a Italia, los que habían hablado de vocación, los que habían arriesgado, los que habían pronunciado que "no" queriendo de verdad decir que "no" y los que habían dicho que "sí" a sabiendas de que irían al precipicio. Encontraba perfectamente, o al menos, los días de más provechosos, donde estaban lo de allí y donde lo de aquí. Y ella, suponía, pensaba ser en medio para ir a comprar el pan, para salir a pasear, para ser tierna, para ser lectora de media noche, para ser realista, para ser ilusa de ratos , para ser consejera, para desoír las buenas intenciones, para vivir, para ser, sin confirmar nunca que aceptamos el precipicio pese a encontrarnos en él, para seguir diciendo que no cuando se quiere decir que sí, para seguir entregándose a la feliz nostalgia de aquello que dejamos que se vaya por la inercia del tiempo...
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...miraremos lejos
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