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Típica utópica.

lunes, 5 de marzo de 2012

Aquellos focos fundidos

Sería inconsciente dejarse arrastrar esta noche en las notas de una canción, sería inconsciente estar enfrente de un teclado que se ha convertido en una prologación de mis dedos con más aborrecimiento que ilusión. Conformismo destartalado y lágrimas en este año de sequía. Qué fácil resulta escribir cuando hemos dejado la razón aparcada, qué fácil resulta rendirse al insomnio como asunción de la frustración. Los sueños se diluyen y es tan fácil utilizar la palabra "sueño", tan recurrente para crear una frase que se esconda bajo estas verdades.
Las farolas, encima de las piedras se han apagado, y probablemente en esta habitación también se hayan fundido los focos como hace años, como cuando eseperaba con aquella cazadora negra a que un futuro vestido de rojo y musica saliera de cualquier bar. Fúndeme los focos, decía. Conformismo del que nunca lleva mechero y se ha acostumbrado a caminar a tientas.

domingo, 26 de febrero de 2012

Siempre es nada, nunca todo

Aparecieron un instante para perderse después en los resquicios de las piedras todas esas palaras que me acompañan cada vez que se esconde mi voz. Palabras de miedo y sentencias cobardes, anunciando un no sé qué que nunca sé yo, un futuro difuso, un ahora intempestivo. Y es que nunca es el momento. Fumamos, lloramos, bailamos y vivimos amores de estraperlo, de miradas fugaces, de enamoramientos continuos mientras nos separamos de los abrazos que muerden, de las miradas que sostienen, por miedo a tener que agitar el pañuelo blanco, por miedo a no tener ningún pañuelo que agitar, por miedo a no ser los dueños del pañuelo. Y confiamos el ritmo a otros hombros, a otros días venideros, bebiendo en cada esquina los besos que también se perdieron entre las piedras. Y déjame que escriba sin estribos, porque no sé utilizar la gramática sino la corrompo en cada letra.

martes, 21 de febrero de 2012

Sopla la vela

Que la vida es más compleja de lo que parece, eso ya lo sabemos a la hora de soplan la décimocuarta vela. Después de haber ido a besar el mármol de alguna tumba, haber visto jardines marchitos que aquel padre dejó de regar tras marcharse de casa, tras mirar los ladrillos rojos adornados de carteles de "se vende" y saber que ahí vivió ella antes de tener que volver a casa de sus padres, después de habernos enamorado de aquella profesora de música y de haberle robado un beso solo en sueños al que tu creías el amor de tu vida. Tras apagar el telediario y emborracharnos a base de vino barato, ya sabemos que la vida es más compleja de lo que parecía cuando sonreímos por ganar una partida de parchís.
Una vez sopladas las velas dejamos los sueños, incluso aquellos en los que besamos a aquel amor de ojos grandes, y dejamos también de tocar el piano y de ahorrar para un viaje a Nunca Jamás.
Y vivimos. Cómo si fuera tan sencillo como colgar el teléfono, como si esas voces no llevaran las palabras que encienden nuestro insomnia. Cómo si dejar entrar al caballo, no hubiera traído la destrucción después de la embriaguez, cómo si después no hubiéramos conquistado la tierra prometida. Cómo si fuera más fácil decir que vamos a perdonar y cobijarnos en la asunción. Cómo si fuera fácil vivir sin ego. Que lo más difícil de la vida es vivir, ya lo sabemos.
Anda, sopla la vela de los treinta y pide un deseo en el que olvides por un momento el proncio de incertidumbre. Auqnue la vela no se apague, aunque la apague cualquier otros, alguien te ha regalado un trozo de pastel.

martes, 24 de enero de 2012

De barro

- Sólo creo en la debilidad humana.
Y su cara se diluyó detrás de la puerta, tembló su sombra sobre el parqué y el portazo resonó en las paredes cubiertas de seguridad derrumbándose por los rincones que ya no arrinconaban nada. Se marchó dejando su olor en la almohada, en los armarios, en los pomos de las puertas y en las estanterías. Recordé entonces las conversaciones previas al desastre de sus verdades y ése afán de escudarse en el barro. "Somos de arcilla y además nos empeñamos en buscar una costilla que nos de la vida". Y los sonidos de su voz sonaban ahora como aquella maceta rota en el verano que auguraba el otoño. "Somos de arcilla y a ratos nos moldeamos y nos hacemos sólidos, pero somos tan débiles..." Y se marchó, como se marchó aquel verano, como se se marchaba todo lo bueno de una vida que perdía el sentido por momentos...
- A mí solo me hicieron de barro, no tengo costilla que buscar.
Nunca pensé que el eco de un portazo fuera tan duradero, aún lo oigo en el olor de la almohada.

Brevedades

Me dijo que nadie era imprescindible. Y aquel pítido se prolongó por todos las oquedades de mi vida. La enfermera se acercó a aquella máquina y la desenchufó.

domingo, 25 de diciembre de 2011

Con un ramo de campanillas

Vaporosa y sutil nada, vacío de habitaciones repletas de tranquilidad lastimera, vaposora y sutil decadencia de la levedad insoportable del ser. Esperas discontinuas de resplandores imaginarios. Nada en común, como la noche al día y esta soledad que espera en medio de la calle de farolas apagadas, de luces de coches de los sesenta, de elegancia inalcanzable. No sé qué necesitas, mi particular quebradero, que busca círculos y detesta la geometría, que abraza títulos de libros y ritmos arrítmicos de canciones pasajeras, sólo eso. Hablas de nada y de todo, y vives en el vacío como si el vacío fuera un estado de ánimo. Pero, mi ruido de panderetas, los villancicos ya no suenan igual, no te empeñes, no serás lo que quisieras mientras sigas esperando a despertar de la almohada. En medio de un montón de gente y tú esperando al vacío con un ramo de campanillas en las manos, el mundo girando y tú parada en tu sistema sin solares.

domingo, 11 de diciembre de 2011

"El amor es difícil y raro en estos tiempos"

No te voy a hablar de algo que conozco, solo de lo que desconocemos ambos. Te diré, amor mío, que me puede la incertidumbre cuando te llamo así por eso no lo hago. Te diré que aposté mucho en el juego y que siempre me quedé a dos números de ganar el bingo, pero tampoco soy afortunado en el amor y tengo los dedos fríos de las esperas sin guantes. Tengo, además, una ilusas ganas de quererte y sé que no se puede vivir de ilusiones, que de amor no se come, pero qué quieres que te diga no quiero compartir mesa solo con las miradas del camarero, prefiero no comer y beber contigo litros y litros de aire. No te miento si te digo, amor mío, que anhelo libertades de amores imposibles, de constancia sin compromisos, de arrojo cobarde, de continuas incomprensiones, de ríos de tinta azabache, de responsabilidades individuales y también el engaño de los aduladores; siempre fui audaz para esquivar y para evitar las respuestas, pero no para mentir. Esta carta no iba dirigida a ti pero al final apareces entre lineas, no sé cómo lo haces para convertir en amor los síntomas del desencanto. Y es que en estos tiempos de cólera solo nos quedan las verdadades dañinas del día a dia, los besos ocultos que aparecen por las esquinas y esas canciones que nos dedicamos de estraperlo y, por supuesto, caminos que aunque se separen siempre tienen bifurcaciones para el encuentro...

" Porque el amor es eterno mientras dura..."

...miraremos lejos