Tengo polvo en la garganta por las palabras que nunca he pronunciado, y me hace estornudar y toso, y me atraganto con la saliva que no es capaz de llegar a la boca. Capa fina de polvo cobarde, motitas microscópicas que no me dejan gritar. Pobre costipado de silencios. Una perenne enfermedad cuya medicina temo por los efectos secundarios que pueda producir pero que poco a poco va agrietando mis cuerdas vocales. Otro chasquido. Otra cuerda rota, otro silencio en esta sala de cobardes.
No tengo medicina pero tengo reposo en tu música...
Siempre me ha encantado cómo escribes pero las últimas cosas que he leído me parecen particularmente hermosas.
ResponderEliminarEstás creciendo, como un cisne nadando por primera vez.
Estas moñerías las reservo sólo para tí T.T