La pista estaba vacía pero sus ojos vislumbraban una línea de vayas, una tras otras en el espacio oscuro de la noche, fuertemente aferradas al suelo, fuertemente sujetas a la invisibilidad. Tenía que saltarlas de una en una, sin tropezarse y en contra del viento. Qué noche tan fría. Tenía que saltarlas y seguir corriendo para llegar a la meta. Comenzó a vencer un obstáculo tras otro con su cuerpo ágil pero... No, tenía que seguir corriendo. Sus piernas empezaron a pesarle, sus pies parecian dos cubos cargados de agua. Otra vaya, otro suspiro y la luna le sigue mirando, la luz de los focos se disuelve y la de la luna se va alejando. Su cuerpo ágil pero... No, tenía que seguir corriendo. Otra vaya... ágil pero... Otra obstáculo y los focos se funden, la luna se apaga. Los cubos vuelcan y se rompen, el agua corre por todos lados. Ágil pero frágil.
La pista estaba vacía, se abrochó los cordones y se propuso dar seis vueltas.
No hay comentarios:
Publicar un comentario