En el colegio nos enseñan a discurrir, a pensar por nosotros mismos para resolver un ejercicio de matemáticas, a realizar un comentario crítico sobre un texto histórico,a saber decir que no a un cigarrillo, a formar nuestra personalidad, a diferenciar entre aprendizaje cognitivo y asociativo, a estudiar a los grandes filósofos, a escuchar a los demás cuando exponen sus temas, a respetar al compañero...
La vida nos enseña que el respeto se estila poco, que eso de esccuchar al de al lado no está bien visto y ya no digamos del que está más allá del charco, que decir que "no queremos" es recibir un dedo señalando a la frente, que un partido de fútbol es más importante que esa supuesta libertad que solo parece estar en los pasillos de los supermercados a la hora de elegir el producto que más nos guste, que ser críticos conlleva aprender a huír de la hoguera, que al final las clases más importantes son las de educación física porque al menos nos enseñan a correr para que no nos aplasten las manos blancas.
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