viernes, 9 de noviembre de 2012
Vaho
Ya no escribes porque dices que has perdido el don de la palabra, y yo te miro como siempre desde el otro lado del espejo empañado, cuando sales de la ducha y te miras como si nadie más pudiera mirarte y en realdiad, nadie más puede hacerlo. Seriedad vaporosa del vaho de una noche de noviembre. Te contemplas como tantos otros que se buscan en el espejo, pero en realdiad tú no tienes intención de descrubrirte ni te cuestionas durante más de un minuto si tanto has cambiado y sí quién está ahí enfrente eres verdaderamente tú. Sabes que sí pero también sabes que no. Sabes que te gustaría verte como tú te piensas. Ojalá me vieras como me pienso, le dijiste alguna vez a un amor que tiene artículo propio y para tus días de realidad y de vacío, definido, definido en el tiempo. Ya no escribes, ni hablas de amores propios, pero sí del amor propio y exhalas el vapor de ego sobre el cristal, al fin y al cabo en él sí te ves reflejada. Anda, y deja los anhelos, el vaho y la hache intercalada porque nadie la escucha y sólo tiene la presencia de los esencialistas y de los ilusos. Anda, y escribe unas letras que suenen y una vida que no se volatilice al soplarla.
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...miraremos lejos
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