Los huesos de los besos dice Fito ¿Para qué? Si después...
El fin justifica los medios dice Machiavelo.
Pero Drexler dice... Amar la trama más que el desenlace.
¿No?
Y ser demasiado humano. Muy pocas personas, demasiada gente
sábado, 30 de abril de 2011
jueves, 21 de abril de 2011
Piedras
Había tirado la moneda al agua y no había escuchado el golpe sobre la superfecie. Se había hundido y ahogado entre la arena de aquel pozo oscuro. Tal vez se había quedado sordo o tal vez la piedra fuera demasiado pequeña para que su sonido pudiera llegar hasta donde él estaba. Ya no le pesaba en el bolsillo.
Hacia mucho tiempo que ésa piedra había tropezado con su pie, mejor dicho, el pie había tropezado con la piedra y desde ese momento la llevaba en el bolsillo, la sacaba a ratos cuando le parecía que le cansaba por su peso. Siempre le había parecido que era una piedra muy grande ya hora, sin embargo, se había enterrado en aquel pozo sin hacer el menor ruido.
Había decidido arrojarla al agua porque ya no necesitaba aquella piedra para continuar su camino, quería viajar libre de amuletos, ya no tenía cobijo y sabía lo difícil que era convivir con eso.
Se dio media vuelta y remprendió la marcha, notó frío en la pierna, unas pequeñas gotas le habían salpicado y mojado los pantalones. Aquella piedra había dejado sus últimas huellas aunque sin sonido alguno.
Hacia mucho tiempo que ésa piedra había tropezado con su pie, mejor dicho, el pie había tropezado con la piedra y desde ese momento la llevaba en el bolsillo, la sacaba a ratos cuando le parecía que le cansaba por su peso. Siempre le había parecido que era una piedra muy grande ya hora, sin embargo, se había enterrado en aquel pozo sin hacer el menor ruido.
Había decidido arrojarla al agua porque ya no necesitaba aquella piedra para continuar su camino, quería viajar libre de amuletos, ya no tenía cobijo y sabía lo difícil que era convivir con eso.
Se dio media vuelta y remprendió la marcha, notó frío en la pierna, unas pequeñas gotas le habían salpicado y mojado los pantalones. Aquella piedra había dejado sus últimas huellas aunque sin sonido alguno.
lunes, 11 de abril de 2011
Oídos sordos
La pérdida de control hizo que pegara el volantazo y chocara contra aquel árbol que había empezado a crecer años atrás y que ese día de verano se habia colocado en el lugar más imprevisto para incrustarse en su vida. En realidad, siempre había estado allí y lo sabía porque pasaba a menudo por delante de él, lo miraba con envidia: siempre parecía estar orgulloso, irguiéndose al cielo, esperando alcazanzar el sol y él, sin embargo, sólo era un conductor que iba siempre por la misma carretera esperando no llegar tarde al trabajo y no faltar a sus propósitos de buena vida, a su búsqueda de la normalidad, a su delimitada carretera, alguna que otra vez salpicada por noches de bares con amigos, largas siestas y comidas poco mesuradas, pero sólo eso, porque lo más importante era la carreteta. Pero aquel día acabó perdiendo el control, sabía que agún día pasaría y en ese momento se chocó. La corteza herida se clavó en su piel y su cuerpo cayó a la carretera. El árbol seguía en pie y allí estaba el sol alumbrándolo y mientras él se fue apagando, a oscuras.
miércoles, 6 de abril de 2011
Y no quejarse de nada.
Tener todo por momentos. Palmadita en la espalda y estar más seguro.Saber que en realdiad no se tiene nada. Uno solo tiene lo que no amarra. Buscar la eternidad de cinco minutos. Y que sea lo que sea. Mangas cortas en una noche de primavera. La vie en rose. Pupilas grandes
sábado, 19 de marzo de 2011
Dormir sin burbujas
Su sueño había sido ir al Palace, pasar una noche como un auténtico rico. Su sueño era ser uno de esos señores que cuando salen de los hoteles pueden hablar con el recepcionista sobre lo bien que habia dormido a pesar de la noche excesivamente romántica, diría él, de los vecinos de la 312. Dormir todas las noches en esa habitación de hotel después de haberse dado un baño relajante con burbujas. Un bombón, una buena copa de vino y una almohada blanda donde apoyar su cabeza al lado de la de su mujer. Bueno, se conformaba con una noche, sólo una noche.
Cerró el buzón y le echó un vistazo a las cartas, recibos del banco, la tarifa del móvil y el seguro de la casa, el de vida y el de desceso. Seguro de desceso.
- Hasta para morirse hay que tener dinero y... encima sin burbujas.
Cerró el buzón y le echó un vistazo a las cartas, recibos del banco, la tarifa del móvil y el seguro de la casa, el de vida y el de desceso. Seguro de desceso.
- Hasta para morirse hay que tener dinero y... encima sin burbujas.
domingo, 13 de marzo de 2011
Desvaríos variados
- Resulta fácil ver la paja en el ojo ajeno ¿no crees?
- ¿Por qué lo dices?
- Por lo sencillo que me resultó criticarte ayer delante del resto y ,sin embargo, yo estaba haciendo lo mismo de lo que me estaba quejando. Tú criticas, yo critico, criticamos. Siempre lo mismo, y al final... sólo protestamos. Quejarnos, quejarnos, quejanos, ¡bah! círculos viciosos.
- Ya ves, somos así de hipócritas.
- Habrá que asumirlo ¿no? Y será mejor hacerlo ahora, delante de esta cerveza.
- Asumir la decadencia debe ser la mejor forma de alcanzar la felicidad.
- La felicidad... ¡bah! siempre quejas.
- ¿Por qué lo dices?
- Por lo sencillo que me resultó criticarte ayer delante del resto y ,sin embargo, yo estaba haciendo lo mismo de lo que me estaba quejando. Tú criticas, yo critico, criticamos. Siempre lo mismo, y al final... sólo protestamos. Quejarnos, quejarnos, quejanos, ¡bah! círculos viciosos.
- Ya ves, somos así de hipócritas.
- Habrá que asumirlo ¿no? Y será mejor hacerlo ahora, delante de esta cerveza.
- Asumir la decadencia debe ser la mejor forma de alcanzar la felicidad.
- La felicidad... ¡bah! siempre quejas.
martes, 22 de febrero de 2011
La pista
La pista estaba vacía pero sus ojos vislumbraban una línea de vayas, una tras otras en el espacio oscuro de la noche, fuertemente aferradas al suelo, fuertemente sujetas a la invisibilidad. Tenía que saltarlas de una en una, sin tropezarse y en contra del viento. Qué noche tan fría. Tenía que saltarlas y seguir corriendo para llegar a la meta. Comenzó a vencer un obstáculo tras otro con su cuerpo ágil pero... No, tenía que seguir corriendo. Sus piernas empezaron a pesarle, sus pies parecian dos cubos cargados de agua. Otra vaya, otro suspiro y la luna le sigue mirando, la luz de los focos se disuelve y la de la luna se va alejando. Su cuerpo ágil pero... No, tenía que seguir corriendo. Otra vaya... ágil pero... Otra obstáculo y los focos se funden, la luna se apaga. Los cubos vuelcan y se rompen, el agua corre por todos lados. Ágil pero frágil.
La pista estaba vacía, se abrochó los cordones y se propuso dar seis vueltas.
La pista estaba vacía, se abrochó los cordones y se propuso dar seis vueltas.
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...miraremos lejos