No te voy a hablar de algo que conozco, solo de lo que desconocemos ambos. Te diré, amor mío, que me puede la incertidumbre cuando te llamo así por eso no lo hago. Te diré que aposté mucho en el juego y que siempre me quedé a dos números de ganar el bingo, pero tampoco soy afortunado en el amor y tengo los dedos fríos de las esperas sin guantes. Tengo, además, una ilusas ganas de quererte y sé que no se puede vivir de ilusiones, que de amor no se come, pero qué quieres que te diga no quiero compartir mesa solo con las miradas del camarero, prefiero no comer y beber contigo litros y litros de aire. No te miento si te digo, amor mío, que anhelo libertades de amores imposibles, de constancia sin compromisos, de arrojo cobarde, de continuas incomprensiones, de ríos de tinta azabache, de responsabilidades individuales y también el engaño de los aduladores; siempre fui audaz para esquivar y para evitar las respuestas, pero no para mentir. Esta carta no iba dirigida a ti pero al final apareces entre lineas, no sé cómo lo haces para convertir en amor los síntomas del desencanto. Y es que en estos tiempos de cólera solo nos quedan las verdadades dañinas del día a dia, los besos ocultos que aparecen por las esquinas y esas canciones que nos dedicamos de estraperlo y, por supuesto, caminos que aunque se separen siempre tienen bifurcaciones para el encuentro...
" Porque el amor es eterno mientras dura..."
domingo, 11 de diciembre de 2011
domingo, 6 de noviembre de 2011
Noviembre sigue soplando lento.
Noviembre ha llegado y tus pupilas se han encerrado en la sepultura de tus párpados, he perdido tu relámpago. El hielo sigue colándose entre mi cuello y la bufanda y tus ojos no vienen cubrirme con destellos de tormenta, con rayos que vengan a iluminar mis recovecos, con miradas de fuego que ardan en la comisura de la cremallera, que desaten nuestros zapatos, que desnuden nuestra cordura. Abre los ojos y sal sin paraguas para que te moje de la libertad de la que algún día me apropié.
jueves, 3 de noviembre de 2011
Perder el arte, olvidar la elegancia
¿En qué momento perdimos el arte de conjugar las palabras, de declinar los besos, de escribir paseos? No me hables de amores que nunca pudieron ser con un vaso e plástico entre las manos. Has mezclado fanta y vino, coca cola y algún alcohol sobrecargado de falta de escrúpulos, has mezclado tanto que al final has vomitado sueños rotos por esos ojos verdes. El suelo está empapado de cristales y tu sigues bebiendo en tu vaso de plástico. Yo he perdido el arte y tu la elegancia de todos los erizos. No me hables de antes de ayer, no me hables de hace dos minutos, no me digas nunca más lo que te dije las otras de las otras noches. Ya me has repetido muchas veces que somos todo lo que no pudimos ser y lo que no seremos, por eso para mí siempre serás esa copa de cristal.
viernes, 30 de septiembre de 2011
Entre todos la mataron y ella sola se murió
Entre pérdidas y perdidos, entre todo este vacío de piedras y jardines que alguna vez dibujaron un hueco en el que incrustarse pero que ahora sólo esculpen huellas de tiempos ajenos a nuestros pies. Entre todos estos rincones que vamos desnombrando mientras buscamos salir de la rutina aplastante de lo que nunca hemos observado pero presenciamos todos los días. Entre toda esta carencia de sorpresa y comodidad incómoda del que no está conforme en su conformismo. Entre todo lo que no me dices cuando nos decimos todos y me miras como si no sintiera nada, como si el perro nunca me hubiera mordido a mí también, como si yo fuera el Titanic antes de hundirse. Entre aquellos que esperan algo más del mañana y no se dan cuenta de que solo es un cambio de fecha, un número más, un día menos. Entre todo lo que crees que soy y todo lo que no soy capaz de ser. Entre el ánsia de felicidad y la certeza de realidad. Entre la esperanza de canciones que solo hablan de catástrofes. Entre la somnoliencia de las horas diurnas y el insomnio de las noches verdes. Entre las frivolidades en nombre de la sociedad y los destierros que abanderan una soledad palpitante. Entre todas las sonrisas que mienten por nosotros y todas las palabras que no son capaces de expresarnos. Entre mi mundo de estalactitas derretidas sigo poniendo parches a las humedades.
miércoles, 21 de septiembre de 2011
Por debajo de los párpados
La culpa araña a los que se creyeron vencedores de la mejor de las causas. Vieneque mordiéndo por debajo de los párpados tras haberse presentado sin tarjeta de invitación en las notas que suenan en esa canción prestada a tus oídos y que ahora tú me cedes a mí.
Los culpables no quisieron despojar corazones ni arrancar diamantes, no quisieron cubrir de palabras los espacios vacíos, ni de besos las horas huecas, ni escribieron su nombre sobre el vaho de las noches de verano donde no soplaba una brizna de aire, pero aparecieron y después vinieron las uñas del gato arañando los tatuajes que ya estaban grabados en la piel y debajo de los párpados.
No se trataba de vencedores ni vencidos, ni de batallas, ni derrotados, tampoco de muertos sin ataúd, ni de corazones prendidos en las aceras, se trataba de caminos que se habían entrecruzado y sobre los que siempre quedarían las huellas.
miércoles, 7 de septiembre de 2011
Círculo y circunferencia.
Le gustaba cuando se abrazabana como el círculo y la circunferencia, esa era la verdad, la única que se podía explicar con palabras, sólo que esa metáfora ya la había utilizado otro antes. Todo estaba repetido salvo el segundo en el que lo había dicho.
Yo tampoco
No le debaja el sueño dormir aquella noche, ni tampoco la anterior de las anteriores, el sueño se había convertido en su caída desde el balcón, saltándose cualquier pronóstico, evitando las fases Rem e incrustándose en el hueco que existía entre su oreja y la almohada.
Todos escribían, en el fondo escribían de ellos mismos, todos vertían sus sueños en palabras, sus pesadillas en palabras, sus recuerdos en palabras, incluso sus ronquidos en palabras y a sus muertos en palabras, después de desenterrarlos de los cajones de casas que habían perdido su esencia.
Nadie dormía. A la mañana sigueinte nadie había dormirdo más que su hermano. Esperaban algo y no sabían el qué. Talita apaga la luz y el libro deja de tener sentido. Si alguien borra las rayas, el camino continúa por mucho que las huellas se hayan disuelto. Si tu desordenas los trozos, habrá que jugar a colocar las piezas ¿Le ves el sentido? Yo tampoco. ¿Quién ha dicho que tenga que haberlo?
Y en el cesped no había sombras, solo las pisadas de otro tiempos donde los renglones habían sido borrdados. Amanecía y no era poco. Noche oscura del alma ¿quién te ampara en este sueño?
Ninguno de ellos había encontrado lo que buscaba, ni en Párís, ni en el pueblo perdido, ni siquiera en las plabras, ni en los abrazos, ni en volver a leer aquel libro, aquella página.
Decían que a veces les picaba entre los dedos de los pies, debía estar ahí, lo mismo ahí, entre los pies, tenía sentido todo.
Todos escribían, en el fondo escribían de ellos mismos, todos vertían sus sueños en palabras, sus pesadillas en palabras, sus recuerdos en palabras, incluso sus ronquidos en palabras y a sus muertos en palabras, después de desenterrarlos de los cajones de casas que habían perdido su esencia.
Nadie dormía. A la mañana sigueinte nadie había dormirdo más que su hermano. Esperaban algo y no sabían el qué. Talita apaga la luz y el libro deja de tener sentido. Si alguien borra las rayas, el camino continúa por mucho que las huellas se hayan disuelto. Si tu desordenas los trozos, habrá que jugar a colocar las piezas ¿Le ves el sentido? Yo tampoco. ¿Quién ha dicho que tenga que haberlo?
Y en el cesped no había sombras, solo las pisadas de otro tiempos donde los renglones habían sido borrdados. Amanecía y no era poco. Noche oscura del alma ¿quién te ampara en este sueño?
Ninguno de ellos había encontrado lo que buscaba, ni en Párís, ni en el pueblo perdido, ni siquiera en las plabras, ni en los abrazos, ni en volver a leer aquel libro, aquella página.
Decían que a veces les picaba entre los dedos de los pies, debía estar ahí, lo mismo ahí, entre los pies, tenía sentido todo.
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
...miraremos lejos