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Típica utópica.

miércoles, 5 de septiembre de 2012

A ninguna parte


Te dirán que las lágrimas saben a pretérito y a rosas marchitas. Que no son más que los ayeres acuososo los que se derraman por tus mejillas y sueños heridos con cuchillos de palabras que nunca se oyen pero que se desnudan en las pupilas. Te dirán que ya basta, que la vida es más que reafirirmar todas las noches un miedo que siempre se cumple, más que guardar la angustia en una caja y descubrirla siempre al día siguiente. Te explicarán que su trasparencia no es más que tu ego convertido en debilidad y hecho añicos, o tal vez, tu fortaleza, diluída en tinta. Te susurrarán que no luches en vano. Te hablarán de que la nastolgia que arrastras se pasará cuanto más camines; cuántos más pasos des, más dejarás en el camino y no encontrarás ya la plaza donde la perdiste. Te hablarán de sus vidas y de su presente, y te harán un recuento de los pañuelos blancos que se elevaron para decir adiós. Te pedirán que te levantes y sigas andando, que sonrías porque estás vivo y eres un afortunado. Y tú ya lo sabes, o crees saberlo y lo recuerdas a ratos, pero  sigues queriendo vivir de ilusiones aunque no lleven a ninguna parte.



"El naufragio es un don afín al hombre
después de que sucede
suelen tener las huellas
esa incomodida que tienen las mentiras,
el recuerdo es un dogma,
la soledad el pecho que tú me acariciaste",
               
                                                              Luis García Montero

 



miércoles, 8 de agosto de 2012

Aquí el hambre se mastica, y no se tira no vaya a ser que se pueda reciclar

 Me miró con ojos de lince antes de seguir pedaleando por una ciudad que ya empezaba a oler a podrido. Él arrastraba el olor de los otros, en su caja verde llena de chatarra. Él no huele a basura. Ojos de lince que tienen la suspicacia necesaria para buscar en los restos de aquellos que aún tienen casa. Ojos menores que los míos y que su propia bicicleta. Aquí el hambre se mastica, y no se tira no vaya a ser que se pueda reciclar. Yo no se hasta qué punto una acción que implique un robo y se televise está justificada; yo no sé cuántas horas habrá estudiado aquel caballero para robar el dinero de un hombre que no sabe firmar; yo no sé a cuántos conductores con nombre, apellido e hijos, se habrá contratado para ir a hacer la compra de mi señora alcaldesa;  no sé tampoco hasta qué punto vivió por encima de sus posibilidades una chica que se compró un piso en la urbe de una sociedad que te mira por encima del hombro por ser de pueblo y no de ciudad, no sé a dónde se tendrá que ir mi sobrino para trabajar menos de catorce horas diarias; ni cuánto oxígeno podrá aspirar mi nieto; ni sé hasta qué sueño me dormí yo en los laureles en lugar de hacer un mapa conceptual y aprovechar el conocimiento de un sistema que luego me ahogará entre sus brazos diciendo que me protege, yo no sé cuánta demagogia llevan mis palabras, tranquilas, en un ordenador portátil que gasta más que la  luz que ese chiquillo podrá pagar. Yo no sé hasta qué punto me vale la pena ser humana.

Tenía los ojos de un lince que vivía entre salvajes.Y yo me arrepentí en su mirada.

domingo, 5 de agosto de 2012

Yo te juro un beso imperecedero si tú no me pides que esté bien

Quebrarse los labios por los besos que no damos. Ruido de platos rotos en la memoria y un relámpago de polvo en la nuez de la garganta. Quién te ha visto y quién te ve, si siempre has sido el mismo, no te engañes, eterno harapo del infinito, volátil certidumbre de tu propia cobardía. Más humana que animal, pero animal al fin y al cabo. Bórrame de tu vida y déjame con la sinceridad hecha añicos de mis dudas, que siempre se creen razonables. Convertidos estamos en víctimas de nuestro victimismo. Dale un poco de luz a esta humareda, que me ahoga. Escribe una frase feliz, un consejo de vida, regálame un libro de autoayuda y hábame de humanismo y filantropía, y si no soy capaz de aplicarlo, alquílame al mejor impostor para luego comprarme de nuevo en el hotel de lujo de mis vanidades. Potencialidad y ficción. Imploremos ser y dejaremos de estar. El dolor debe ser transitivo. Yo te juro un beso imperecedero si tú no me pides que esté bien. Conóceme cuando me muerden bocas invisibles y tendrás mis mentiras al descubierto. Seamos sinceros para cada instante del minutero que no cesa.

jueves, 28 de junio de 2012

Zapping

jueves, 28 de junio de 2012Zapping


"No hay nada más peligroso que un hombre sin ilusión". Da igual, no lo entrecomilles. Abulia y series de los noventa. Echar de menos está de más. No tiene refugio quien no lo busca porque no lo quiere aunque algún día su meta fuera encontrar un refugio, aunque un día su meta fue romper todas las metas. Ni refugios, ni fines, ni sueños, ni objetivos bajo los que cobijarse. Zapping. ¿La culpa? Está en un dibujo sobre la madera de los años de mi habitación. La culpa la tiene el conformismo incipiente entonces, perenne ahora. Unas ganas continuas de acabar con la desgana mientras tratamos de ocupar poco espacio en esta constancia tan abrumante. La lengua afila las noches, y la luna se aparece con una cicatriz y a plena luz del día; las palabras vienen puntiagudas perforando la rutina, pero sólo penetran un instante repetido a los dos días. Ocupar espacio se hace obligado y obligatorio.



En sueños me sacuden miradas de esperanza de cuerpos más allá de los Pirineos, pero las pesadillas llevan el olor de los amores por perder.



El amor no mueve el mundo, "el mundo lo mueve la ilusión". Entonces el mio debe estar parado.

miércoles, 13 de junio de 2012

Bien con todo lo que eso conlleva

"Bien, con todo lo que eso conlleva". Con esa sonrisa a medias que disimula ser completa cuando me pongo la careta, y a veces, quisiera arrastrar estos labios apuntando a mi frente por todo el escenario, pero en los monólogos los diálogos se hacen cabizbajos. Aquí no hay quien se rinda, que todo está solucinado y tú tienes mucha suerte, querida. Cometer una locura en tus prolongados instantes de cordura es solo una forma de estirar la boca hacia otro precipicio, y ahora no, ahora todo está en calma sobre este torbellino de incontrolable realidad.
Un beso en una esquina no es más que una mentira amotinada contra un deseo de esencialismo, pero aquí todo es temporal, y los besos son instantes de dudas disueltas que se abren camino entre la incertidumbre.  Así que estamos bien, bien como siempre, bien con todo lo que eso conlleva. Bien, con la duda y la soledad repentina, bien con el conformismo disconforme, bien con el futuro sobre ruedas de papel cuadriculado, bien con el sentimiento que no puede ser único, bien con la estupidez, bien con la mirada perdida, bien con la insaciable necesidad de lo no necesario.
Muy bien, gracias.

sábado, 12 de mayo de 2012

Literatura de poca monta

-Malditas noches, maldita corrosíón del tiempo. Amarga dulzura maldita. Realidad e ilusión se funden en esta capa de calor, en esta atmósfera de sudor frío. Esto no es una novela romántica, aquí hay mosquitos, hay exigencias, hay plazos.  A esta isla no le quedan naúfragos para huir. Maldita dulzura de noches de abrazos que ahora se anhelan. Y no duermo por la calor y la falta de compañía. ¿Cómo quieres que duerma en una cama que no es la mía? Tantos posesivos con los que nos críamos... Al final, solo poseemos el polvo en el que nos convertimos y hasta eso se lo lleva el viento. Dueños, ¿ de qué? Hasta el sudor se escapa de nuestras entrañas y solo queda este dolor. Malditas noches. Maldito desorden defendido a capa y espada y este priorizar los sentimientos a cambio de nada. El miedo al riesgo me hizo perder al final todo lo perdible.

- El señorito no puede dormir sin sus valerianas. Pensábamos que el cambio de aires, en este hotel le sentaría bien, pero nada, no hay remedio. El infeliz se ha dado cuenta tarde de que ha perdido su herencia por colmar el alma de quien no lo amaba. La misma historia de siempre, y luego cualquier escritor barato lo convertirá en una drama y algún intento de poeta querrá transformarlo en el dolorido sentir de una noche tormentosa de amores frustrados. Anda, estoy harto de esta calor, ponme un combinado con hielo.

viernes, 11 de mayo de 2012

La forma imperfecta del tedio

El odio se derrama y huele a podrido y a tabaco, y deja una peste de estancia hueca, de vacío nebuloso, de entrega a manos llenas de rencores. El odio se convierte en culmen de los días agonizantes y llena las pupilas pequeñas. Ahora ¿qué? ¿Quién gana, quién pierde? Siempre en contra de todo y favor de tus contrarios. Nadie dulcifica este vaso amargo de absenta que se oculta detrás de una etiqueta de agua, pero sabe a  alcohol, a alcohol mezclado con lluvía ácida. Y escribo imitando las voces de otros a los que ya no considero confidentes, ni amigos, ni reposo en ellos la mirada, más que para saludar con el respeto de la buena educación que se estila en estos días maleducados. Te correjirán, no te ayudarán, no vendrán a salvarte las mariposas, ni ningún destello. Naúsea ¿dices? Naúsea es solo la forma imperfecta del tedio. Ni por ti, ni por nadie, se escriben estas líneas cargadas de una voluntad deplorable de liberar un no sé qué de putrefacción, de inconformismo caprichoso, de esa psicodélica forma de ser tan de nuestros días, que tienen su propia estación de tiempo variable en este año, que ya es más de un año. 

...miraremos lejos