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Típica utópica.

viernes, 30 de septiembre de 2011

Entre todos la mataron y ella sola se murió

Entre pérdidas y perdidos, entre todo este vacío de piedras y jardines que alguna vez dibujaron un hueco en el que incrustarse pero que ahora sólo esculpen huellas de tiempos ajenos a nuestros pies. Entre todos estos rincones que vamos desnombrando mientras buscamos salir de la rutina aplastante de lo que nunca hemos observado pero presenciamos todos los días. Entre toda esta carencia de sorpresa y comodidad incómoda del que no está conforme en su conformismo. Entre todo lo que no me dices cuando nos decimos todos y me miras como si no sintiera nada, como si el perro nunca me hubiera mordido a mí también, como si yo fuera el Titanic antes de hundirse. Entre aquellos que esperan algo más del mañana y no se dan cuenta de que solo es un cambio de fecha, un número más, un día menos. Entre todo lo que crees que soy y todo lo que no soy capaz de ser. Entre el ánsia de felicidad y la certeza de realidad. Entre la esperanza de canciones que solo hablan de catástrofes. Entre la somnoliencia de las horas diurnas y el insomnio de las noches verdes. Entre las frivolidades en nombre de la sociedad y los destierros que abanderan una soledad palpitante. Entre todas las sonrisas que mienten por nosotros y todas las palabras que no son capaces de expresarnos. Entre mi mundo de estalactitas derretidas sigo poniendo parches a las humedades.

miércoles, 21 de septiembre de 2011

Por debajo de los párpados

La culpa araña a los que se creyeron vencedores de la mejor de las causas. Vieneque mordiéndo por debajo de los párpados tras haberse presentado sin tarjeta de invitación en las notas que suenan en esa canción prestada a tus oídos y que ahora tú me cedes a mí. Los culpables no quisieron despojar corazones ni arrancar diamantes, no quisieron cubrir de palabras los espacios vacíos, ni de besos las horas huecas, ni escribieron su nombre sobre el vaho de las noches de verano donde no soplaba una brizna de aire, pero aparecieron y después vinieron las uñas del gato arañando los tatuajes que ya estaban grabados en la piel y debajo de los párpados. No se trataba de vencedores ni vencidos, ni de batallas, ni derrotados, tampoco de muertos sin ataúd, ni de corazones prendidos en las aceras, se trataba de caminos que se habían entrecruzado y sobre los que siempre quedarían las huellas.

miércoles, 7 de septiembre de 2011

Círculo y circunferencia.

Le gustaba cuando se abrazabana como el círculo y la circunferencia, esa era la verdad, la única que se podía explicar con palabras, sólo que esa metáfora ya la había utilizado otro antes. Todo estaba repetido salvo el segundo en el que lo había dicho.

Yo tampoco

No le debaja el sueño dormir aquella noche, ni tampoco la anterior de las anteriores, el sueño se había convertido en su caída desde el balcón, saltándose cualquier pronóstico, evitando las fases Rem e incrustándose en el hueco que existía entre su oreja y la almohada.

Todos escribían, en el fondo escribían de ellos mismos, todos vertían sus sueños en palabras, sus pesadillas en palabras, sus recuerdos en palabras, incluso sus ronquidos en palabras y a sus muertos en palabras, después de desenterrarlos de los cajones de casas que habían perdido su esencia.

Nadie dormía. A la mañana sigueinte nadie había dormirdo más que su hermano. Esperaban algo y no sabían el qué. Talita apaga la luz y el libro deja de tener sentido. Si alguien borra las rayas, el camino continúa por mucho que las huellas se hayan disuelto. Si tu desordenas los trozos, habrá que jugar a colocar las piezas ¿Le ves el sentido? Yo tampoco. ¿Quién ha dicho que tenga que haberlo?

Y en el cesped no había sombras, solo las pisadas de otro tiempos donde los renglones habían sido borrdados. Amanecía y no era poco. Noche oscura del alma ¿quién te ampara en este sueño?

Ninguno de ellos había encontrado lo que buscaba, ni en Párís, ni en el pueblo perdido, ni siquiera en las plabras, ni en los abrazos, ni en volver a leer aquel libro, aquella página.
Decían que a veces les picaba entre los dedos de los pies, debía estar ahí, lo mismo ahí, entre los pies, tenía sentido todo.

domingo, 21 de agosto de 2011

Invisible

La capa de invisibilidad sobre los hombros y corre a cruzar las calles. Nadie te conoce tras esas gafas de sol. Si eres mudo nadie te ataca. Si desapareces a nadie le duele. Todo va bien mientras nadie pregunte nada y sobe todo no me cuestiones sobre si quiero volver.
No lo que tu piensas, ni lo que ellos piensan ni siquiera lo que yo creo sino lo que soy. Lo que tragamos hoy, formará parte de nuestra piel mañana.

Y al final todos calvos

El problema va más allá de banderas y religiones. Somos títeres y cada vez hay más con las cabezas cortadas. Nos sobra motivos, lo que no tenemos son formas y menos aún ganas de perder los descuentos que nos venden para que estemos agradecidos y sobre todo distraídamente callados. Nos sobran los motivos, pero no deben sobrar los puños, lo que nos faltan son las palabras pero no las pullas, falta acción con cañones taponados. Si seguimos cerrándonos la boca los unos a los otros seremos siempre semidioses que se matan entre sí y después nos devorará Saturno. Que esto va más allá de visitas en coches lujosos de doble piso o de visitados que no quieren serlo, Que nos comemos y depués nos despedazan a ti, a mí, al que alza la ceja,al que se ajusta las gafas, al que se rasca la calva... porque lo hacen hoy pero a este paso tal vez no podamos hacerlo mañana.

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domingo, 14 de agosto de 2011

Parecidos poco razonables.

Y en frente de una tienda Louis Vuitton, una mano se extiende. Vete tu a saber porqué estará allí y vete tú a saber porqué yo puedo estar aquí oyendo el sonido de las teclas de mi ordenador mientras ella está allí cruzando la frontera hacia Kenia donde piensa que estará mejor. Y vete tu a saber quien va a solucionar esto. ¿Que podríamos vivir todos como la clase media portuguesa? Será eso, cosa de datos estadísticas y probabilidades del "podríamos", pero la pura realidad es que aquel trapo en el escaparate costaba 500 euros y era de cudritos.



Y qué difícil resulta salir de la comodidad y del sonido de las teclas.

...miraremos lejos