La cabeza, utiliza la cabeza. Estupidez. Y vuelta a las andadas. Vas en zigzag, tú no sigues un camino recto, tú vas a trompicones. Salto, salto, caída, caída, esquivas charco, saltas piedra, tropiezas, una curva, un bache y otra vez caída. No, no es estético. Desorden vital. Vas a la zaga dicen, vas detrás. La cabeza, ¿para qué la quieres?
¿Y qué saben? ¿Qué saben de secretos que obligan a esquivar piedras? ¿Qué entienden por comodidad? No la suya, la mía, mi comodidad dependiente de movimientos descontrolados en un perfecto orden. Si no saben, que me disparen sus flechas empapadas de antídoto que yo me quiero herir en mi veneno. El veneno del desorden más placentero. Y lo último en morir será mi corazón pero lo arrastrará la cabeza, y no al contrario.
jueves, 17 de febrero de 2011
martes, 8 de febrero de 2011
Gritar silecios
Tengo polvo en la garganta por las palabras que nunca he pronunciado, y me hace estornudar y toso, y me atraganto con la saliva que no es capaz de llegar a la boca. Capa fina de polvo cobarde, motitas microscópicas que no me dejan gritar. Pobre costipado de silencios. Una perenne enfermedad cuya medicina temo por los efectos secundarios que pueda producir pero que poco a poco va agrietando mis cuerdas vocales. Otro chasquido. Otra cuerda rota, otro silencio en esta sala de cobardes.
No tengo medicina pero tengo reposo en tu música...
No tengo medicina pero tengo reposo en tu música...
lunes, 7 de febrero de 2011
Sosiego, desa.
Ahora miro a derecha y a izquierda cuando paso una puerta no vaya a ser que venga un peatón imprudente. Me fijo en las caras amarillas de las ventanas para darme cuenta después de que son sólo cortinas con cientos de pliegues que no son las arrugas del observador de la ventana indiscreta. He comenzado a dudar de la almohada, puede que esconda piedras, pero bueno, ¿quién juga conmigo al salto de la rana? Si no me deja dormir siempre puedo entretenerme en el agua.
miércoles, 19 de enero de 2011
Verter la salud con palabras.
Muerde las lágrimas, mastica las palabras, digiere todo en tu corazón cerrado y vomita cada sentimiento en forma de poesía. Poesía atragantada.
Araña después los silencios que te están vistiendo la piel y cuando ya los hayas desgarrado, sal desnudo y respira hondo, tan hondo que puedas desinflarte y desintegrarte con la niebla.
Hoy no quiero nada pero lo espero todo.
Hoy dicen que no es el momento.
Araña después los silencios que te están vistiendo la piel y cuando ya los hayas desgarrado, sal desnudo y respira hondo, tan hondo que puedas desinflarte y desintegrarte con la niebla.
Hoy no quiero nada pero lo espero todo.
Hoy dicen que no es el momento.
lunes, 3 de enero de 2011
FORTIS, FORTE
Fingir que eres fuerte y que no es fácil hacerte resbalar, fingir imapasibilidad. Fingir. Decir que puedes con todo, "que sí", "que yo me encargo","que te cuides tú", " que yo puedo sola", "que quiero que estés bien".
- A las cuatro estaré allí.
- ¿Pero no vas a comer?
- Bah, no pasa nada. Termino de hacer esto y a las cuatro estoy allí y te ayudo con eso.
Así es. No tienes por qué comer, no tienes que dormir, ni siquiera tienes que acordarte de ti mismo vale con que te acuerdes de quien te importa. Pero en realidad tienes hambre, y sueño, y estás cansado y triste y dices que vas a respetar porque no eres egoísta y por eso intentas hacer lo que más conviene pero no lo que más te conviene a ti. Estúpido masoquismo. Parece que te gusta. Y sí, te gusta. Porque a pesar del dolor has sonreído, has sido feliz levente y para ti, inconsciente, eso vale más que nada, poder decir "que mereció la pena".
Fingir que eres fuerte y que no es fácil hacerte resbalar, fingir imapasibilidad. Fingir. Decir que puedes con todo, "que sí", "que yo me encargo","que te cuides tú", " que yo puedo sola", "que quiero que estés bien".
- A las cuatro estaré allí.
- ¿Pero no vas a comer?
- Bah, no pasa nada. Termino de hacer esto y a las cuatro estoy allí y te ayudo con eso.
Así es. No tienes por qué comer, no tienes que dormir, ni siquiera tienes que acordarte de ti mismo vale con que te acuerdes de quien te importa. Pero en realidad tienes hambre, y sueño, y estás cansado y triste y dices que vas a respetar porque no eres egoísta y por eso intentas hacer lo que más conviene pero no lo que más te conviene a ti. Estúpido masoquismo. Parece que te gusta. Y sí, te gusta. Porque a pesar del dolor has sonreído, has sido feliz levente y para ti, inconsciente, eso vale más que nada, poder decir "que mereció la pena".
domingo, 2 de enero de 2011
Desaparecer
Los efectos del alcohol son momentáneos, los del corazón son duraderos.
Por mucho que me dedique a desaparecer... no consigo disolverme.
Por mucho que me dedique a desaparecer... no consigo disolverme.
sábado, 1 de enero de 2011
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...miraremos lejos