La capa de invisibilidad sobre los hombros y corre a cruzar las calles. Nadie te conoce tras esas gafas de sol. Si eres mudo nadie te ataca. Si desapareces a nadie le duele. Todo va bien mientras nadie pregunte nada y sobe todo no me cuestiones sobre si quiero volver.
No lo que tu piensas, ni lo que ellos piensan ni siquiera lo que yo creo sino lo que soy. Lo que tragamos hoy, formará parte de nuestra piel mañana.
domingo, 21 de agosto de 2011
Y al final todos calvos
El problema va más allá de banderas y religiones. Somos títeres y cada vez hay más con las cabezas cortadas. Nos sobra motivos, lo que no tenemos son formas y menos aún ganas de perder los descuentos que nos venden para que estemos agradecidos y sobre todo distraídamente callados. Nos sobran los motivos, pero no deben sobrar los puños, lo que nos faltan son las palabras pero no las pullas, falta acción con cañones taponados. Si seguimos cerrándonos la boca los unos a los otros seremos siempre semidioses que se matan entre sí y después nos devorará Saturno. Que esto va más allá de visitas en coches lujosos de doble piso o de visitados que no quieren serlo, Que nos comemos y depués nos despedazan a ti, a mí, al que alza la ceja,al que se ajusta las gafas, al que se rasca la calva... porque lo hacen hoy pero a este paso tal vez no podamos hacerlo mañana.
blogs.publico.es/dominiopublico/
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domingo, 14 de agosto de 2011
Parecidos poco razonables.
Y en frente de una tienda Louis Vuitton, una mano se extiende. Vete tu a saber porqué estará allí y vete tú a saber porqué yo puedo estar aquí oyendo el sonido de las teclas de mi ordenador mientras ella está allí cruzando la frontera hacia Kenia donde piensa que estará mejor. Y vete tu a saber quien va a solucionar esto. ¿Que podríamos vivir todos como la clase media portuguesa? Será eso, cosa de datos estadísticas y probabilidades del "podríamos", pero la pura realidad es que aquel trapo en el escaparate costaba 500 euros y era de cudritos.
Y qué difícil resulta salir de la comodidad y del sonido de las teclas.
Y qué difícil resulta salir de la comodidad y del sonido de las teclas.
viernes, 5 de agosto de 2011
Metafísica
Esperanza está en un bote de formol y sin embargo, ya empieza a oler a podrido. Serán las palabras. Serán ésas, siempre son las que se comen a sí mismas primero. Se consumen por cada realidad que no pintan. No me vengas con metafísica, ya sabes lo que pienso de la realidad en las realidades yo solo creo en el carácter y hasta eso se puede mutar. Ni tu utilices palabras extrañas ¿mutar? con lo ssencillo que es decir cambiar, tu fallo fue leer tantos comic de héroes cuando tenías espinillas. Tienes razón, los héroes y su realdiad aparente, aunque al menos ésos no utilizan tanta palabra putrefacta, son más de acción, eso me gusta. A mí no, la acción también lleva contradicción y vuelta al cambio. El cambio es necesario, ya sabes, las etapas de la vida y todo eso. No sé, no sé nada, sólo sé que Esperanza está en formol y que tú no paras de hablar, y yo sólo quiero silencio, eso nadie lo cambia, ni pinta realidades, ni se puede pudrir. ¿Tú crees? Anda cállate ya
jueves, 14 de julio de 2011
Escozor
Morder uñas, pellizcar cristales, arañar sábanas, hacer temblar los huesos, masticar arena,doblar labios, arrastrar razones y perder miradas.
Escozor en el estómago, tiroteo en el corazón. Un par de sentimientos han sido detenidos y esta noche dormirán en chirona, al parecer son reincidentes, a ver quien soluciona este estropicio. Superman no existe ni aquí, ni en Japón y nadie vuela más alto que ese cochete que se disolvió en mitad del universo, tal vez tú tampoco, tal vez escueza demasiado el intestino.
Escozor en el estómago, tiroteo en el corazón. Un par de sentimientos han sido detenidos y esta noche dormirán en chirona, al parecer son reincidentes, a ver quien soluciona este estropicio. Superman no existe ni aquí, ni en Japón y nadie vuela más alto que ese cochete que se disolvió en mitad del universo, tal vez tú tampoco, tal vez escueza demasiado el intestino.
miércoles, 6 de julio de 2011
La última ola
Detestaba el futuro, prefería no decir promesas, ni hacer planes porque cada día quemaba un ojalá con las cenizas de sus cigarrillos y miraba después con aire distraído las volutas que se llevaban sus sueños, que arrastraban a la noche sus anhelos, marchitos como aquellas rosas que hace ya tiempo había despinado y todo se quedaba en eso, en viento.
Deseaba, quería, le gustaría, por qué no, no estaría mal... ilusiones de collares de conchas de playas a las que nunca llegaba la última ola. Menos mal, aunque cuando había creído en el agua potática siempre había estado dispuesta a encontrar la última ola, se alegraba de que nunca hubiera llegado. En el fondo, sabía que todo era una espera, una constante incertidumbre que le mantenía con las ganas suficientes de enfrentarse a la inmensidad del mar, esperando aquella ola, mientras que miles de cocnahs cubrían sus pies y la arena le rozaba los hombros y le producía aquellas suaves cosquillas.
Sabía que quería una ola, sabía que algún día se entregaría a ella aunque fuera su constante inestabilidad, su péndulo vital, no sería la última pero serían como las olas de su cabello.
Y mientras vivía en un presente continuo con un futuro implacable y un pasado que no se había detenido.
Deseaba, quería, le gustaría, por qué no, no estaría mal... ilusiones de collares de conchas de playas a las que nunca llegaba la última ola. Menos mal, aunque cuando había creído en el agua potática siempre había estado dispuesta a encontrar la última ola, se alegraba de que nunca hubiera llegado. En el fondo, sabía que todo era una espera, una constante incertidumbre que le mantenía con las ganas suficientes de enfrentarse a la inmensidad del mar, esperando aquella ola, mientras que miles de cocnahs cubrían sus pies y la arena le rozaba los hombros y le producía aquellas suaves cosquillas.
Sabía que quería una ola, sabía que algún día se entregaría a ella aunque fuera su constante inestabilidad, su péndulo vital, no sería la última pero serían como las olas de su cabello.
Y mientras vivía en un presente continuo con un futuro implacable y un pasado que no se había detenido.
Almohada
Podríamos dormir en una almohada, prescindir del colchón y hundir nuestro cuerpo en la estrechez delgada, ajustando la verticalidad de nuestro tronco, sacando los pies de la acolchada espuma y debatirnos en el vacío.
Y así dormimos con la ausencia de la habitación abandonada, del colchón que tantas pasiones habrá sopesado, sin las sábanas que cubrieron resfriados y dolores de estómago de noches amarradas a nudos que nunca supimos cortar.
El vacío de la estrechez, la constante sensación de caída y la comodidad de tener el cuerpo sujeto a la espuma.
Una almohada para salvar la ausencia de los kilómetros, del tiempo, un palacio donde hundir la cabeza y habitar en la oscuridad siempre vacilante de esta inestabilidad tan plácida.
Y así dormimos con la ausencia de la habitación abandonada, del colchón que tantas pasiones habrá sopesado, sin las sábanas que cubrieron resfriados y dolores de estómago de noches amarradas a nudos que nunca supimos cortar.
El vacío de la estrechez, la constante sensación de caída y la comodidad de tener el cuerpo sujeto a la espuma.
Una almohada para salvar la ausencia de los kilómetros, del tiempo, un palacio donde hundir la cabeza y habitar en la oscuridad siempre vacilante de esta inestabilidad tan plácida.
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...miraremos lejos