En el eterno refugio de la melancolía,
vicio vacilante de los días que expiran,
llamada intempestiva de domingos
y fiestas de guardar,
ahí me encontrarás;
saboreando la agridulce copa
de los días sinuosos
vividos a media jornada,
bebidos a bocajarro
o dejados por la mitad;
ahí me encontrarás,
repasando con los labios
los sempiternos restos
de la falta de cuidado,
de la carencia de pulcritud,
que dejan su marca en el borde de la copa,
esperando que en el futuro vuelva,
como siempre,
buscando las huellas de lo inaprensible.como siempre,
