No te voy a negar todo lo que niego cada día al resto del mundo aunque, a veces, puede que lo haga como en esos países en los que esgrimiendo un ademán afirmativo con la cabeza están queriendo decir que no a todo. Puede que esa ambigüedad sea un poco la que me protege de todos los jueces sin título y con ansias de condenar todos los pecados en la horca en sus miradas cejijuntas. No te voy a decir que no fue un error pero lo haré besándote con los ojos y afirmándote con los labios.
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