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Típica utópica.

sábado, 19 de marzo de 2011

Dormir sin burbujas

Su sueño había sido ir al Palace, pasar una noche como un auténtico rico. Su sueño era ser uno de esos señores que cuando salen de los hoteles pueden hablar con el recepcionista sobre lo bien que habia dormido a pesar de la noche excesivamente romántica, diría él, de los vecinos de la 312. Dormir todas las noches en esa habitación de hotel después de haberse dado un baño relajante con burbujas. Un bombón, una buena copa de vino y una almohada blanda donde apoyar su cabeza al lado de la de su mujer. Bueno, se conformaba con una noche, sólo una noche.
Cerró el buzón y le echó un vistazo a las cartas, recibos del banco, la tarifa del móvil y el seguro de la casa, el de vida y el de desceso. Seguro de desceso.
- Hasta para morirse hay que tener dinero y... encima sin burbujas.

domingo, 13 de marzo de 2011

Desvaríos variados

- Resulta fácil ver la paja en el ojo ajeno ¿no crees?
- ¿Por qué lo dices?
- Por lo sencillo que me resultó criticarte ayer delante del resto y ,sin embargo, yo estaba haciendo lo mismo de lo que me estaba quejando. Tú criticas, yo critico, criticamos. Siempre lo mismo, y al final... sólo protestamos. Quejarnos, quejarnos, quejanos, ¡bah! círculos viciosos.
- Ya ves, somos así de hipócritas.
- Habrá que asumirlo ¿no? Y será mejor hacerlo ahora, delante de esta cerveza.
- Asumir la decadencia debe ser la mejor forma de alcanzar la felicidad.
- La felicidad... ¡bah! siempre quejas.

martes, 22 de febrero de 2011

La pista

La pista estaba vacía pero sus ojos vislumbraban una línea de vayas, una tras otras en el espacio oscuro de la noche, fuertemente aferradas al suelo, fuertemente sujetas a la invisibilidad. Tenía que saltarlas de una en una, sin tropezarse y en contra del viento. Qué noche tan fría. Tenía que saltarlas y seguir corriendo para llegar a la meta. Comenzó a vencer un obstáculo tras otro con su cuerpo ágil pero... No, tenía que seguir corriendo. Sus piernas empezaron a pesarle, sus pies parecian dos cubos cargados de agua. Otra vaya, otro suspiro y la luna le sigue mirando, la luz de los focos se disuelve y la de la luna se va alejando. Su cuerpo ágil pero... No, tenía que seguir corriendo. Otra vaya... ágil pero... Otra obstáculo y los focos se funden, la luna se apaga. Los cubos vuelcan y se rompen, el agua corre por todos lados. Ágil pero frágil.

La pista estaba vacía, se abrochó los cordones y se propuso dar seis vueltas.

jueves, 17 de febrero de 2011

Desorden

La cabeza, utiliza la cabeza. Estupidez. Y vuelta a las andadas. Vas en zigzag, tú no sigues un camino recto, tú vas a trompicones. Salto, salto, caída, caída, esquivas charco, saltas piedra, tropiezas, una curva, un bache y otra vez caída. No, no es estético. Desorden vital. Vas a la zaga dicen, vas detrás. La cabeza, ¿para qué la quieres?
¿Y qué saben? ¿Qué saben de secretos que obligan a esquivar piedras? ¿Qué entienden por comodidad? No la suya, la mía, mi comodidad dependiente de movimientos descontrolados en un perfecto orden. Si no saben, que me disparen sus flechas empapadas de antídoto que yo me quiero herir en mi veneno. El veneno del desorden más placentero. Y lo último en morir será mi corazón pero lo arrastrará la cabeza, y no al contrario.

martes, 8 de febrero de 2011

Gritar silecios

Tengo polvo en la garganta por las palabras que nunca he pronunciado, y me hace estornudar y toso, y me atraganto con la saliva que no es capaz de llegar a la boca. Capa fina de polvo cobarde, motitas microscópicas que no me dejan gritar. Pobre costipado de silencios. Una perenne enfermedad cuya medicina temo por los efectos secundarios que pueda producir pero que poco a poco va agrietando mis cuerdas vocales. Otro chasquido. Otra cuerda rota, otro silencio en esta sala de cobardes.

No tengo medicina pero tengo reposo en tu música...

lunes, 7 de febrero de 2011

Sosiego, desa.

Ahora miro a derecha y a izquierda cuando paso una puerta no vaya a ser que venga un peatón imprudente. Me fijo en las caras amarillas de las ventanas para darme cuenta después de que son sólo cortinas con cientos de pliegues que no son las arrugas del observador de la ventana indiscreta. He comenzado a dudar de la almohada, puede que esconda piedras, pero bueno, ¿quién juga conmigo al salto de la rana? Si no me deja dormir siempre puedo entretenerme en el agua.

miércoles, 19 de enero de 2011

Verter la salud con palabras.

Muerde las lágrimas, mastica las palabras, digiere todo en tu corazón cerrado y vomita cada sentimiento en forma de poesía. Poesía atragantada.
Araña después los silencios que te están vistiendo la piel y cuando ya los hayas desgarrado, sal desnudo y respira hondo, tan hondo que puedas desinflarte y desintegrarte con la niebla.

Hoy no quiero nada pero lo espero todo.
Hoy dicen que no es el momento.

...miraremos lejos